lunes, 26 de julio de 2010
Enrique Santos Discepolo (27 de marzo de 1901 - 23 de diciembre de 1951) Nombre completo: Discepolo, Enrique Santos Poeta, compositor, actor y autor teatral ctor, autor, compositor y director.
A pesar de haberse iniciado en el teatro, sus éxitos y por ende su fama los logró en la canción; éxitos que se mantendrán por siempre en el favor del pueblo.
Hijo de Santos Discépolo, músico del 900 nacido en Nápoles y autor de algunos tangos ("No me Empujes, Caramba!" el más popular), y hermano de Armando Discépolo, uno de los grandes del teatro argentino, elevó la jerarquía del apellido con tangos inmortales.
Debutó como actor en la obra "El Chueco Pintos" de Armando Discépolo y Rafael José de Rosa, estrenada por Roberto Casaux en el teatro "Apolo" el día 22 de octubre de 1917.
Al año siguiente estrenó su primera obra teatral, "El Duende" escrita con Mario Folco, en el teatro "Nacional" el 3l de julio de ese año 18 con la compañía Vittone-Pomar. En períodos intercalados dio luego "Wunder Bar", "Caramelos Surtidos", "¡Blum!", "El Hombre Solo", "El señor Cura", "Día Feriado", "El Organito" (éste con su hermano), y otras.
Colaborando, actuando o dirigiendo para el cine estuvo en "El Alma del Bandoneón", "El Pobre Pérez", "Mateo", "Cuatro Corazones", "Melodías Porteñas", "Confesión", "Caprichosa y Millonaria", "El Hincha", "Yo no Elegí mi Vida", "Fantasmas en Buenos Aires", "Un Señor, Mucamo", "Cándida la Mujer del Año", "En la Luz de una Estrella".
Dirigió la orquesta que amenizó los primeros bailes de carnaval del teatro "Colón" (1932) y por radiotelefonía popularizó el personaje de "Mordisquito".
En 1925 escribe su primer tango, "Bizcochito", que estrena Carlos Marambio Catán en el teatro "Nacional" en la obra de José A. Saldías "La Porota"; tango que no tuvo éxito alguno, por eso se dice que el titulado "¿Qué Vachaché?" es el primero que hizo. Pero su formidable pegada de 1928 con "Esta Noche me Emborracho", lo sacó del anonimato y "encarrilado" en el grotesco obtuvo éxitos que ni el más avesado autor hubiera imaginado crear.
Carlos Gardel, su amigo de tantas horas, llevóle al surco del disco "¿Qué Vachaché?", "Esta Noche me Emborracho", "¡Yira, Yira!", "¡Chorra!", "¡Victoria!", "Secreto", "Confesión", "Malevaje", con música de Filiberto, "Sueño de Juventud" (vals) y cantó "El Carrillón de la Merced" (con Le Pera) y "¡Justo el 31!" (con Ray Rada).
También hizo "Tres Esperanzas", "Soy un Arlequín", "¿Qué Sapa Señor?", "Alguna Vez", el formidable "Cambalache", "Desencanto", "Martirio", "Tormenta" "Infamia", "¡Uno!", "Canción Desesperada", "Cafetín de Buenos Aires", "Noche de Abril" (zamba), la mayoría suyas totalmente; "Sin Palabras", "El Alma del Bandoneón", "Condena" y otras hechas en colaboración con Luis César Amadori, F. García Jiménez, Marianito Mores, Francisco Pracánico.
Su primera incursión cinematográfica la realizó junto a Carlos Gardel en 1930, en los cortos donde el gran Carlitos incluye su mejor tango, "¡Yira, Yira!", y mantiene con él un diálogo interesante cuyo texto es más o menos así: "Decíme Enrique. ¿Qué has querido hacer con el tango «¡Yira, Yira!»?, pregunta Gardel. El contesta: "¿Con «¡Yira, Yira!»? Una canción de soledad y esperanza". Gardel: "Hombre... Así lo he comprendido yo". Discépolo: "Por eso es que lo cantás de una manera admirable". Gardel: "Pero el personaje es un hombre bueno. ¿Verdad?" Discépolo: "Sí; es un hombre que ha vivido la bella esperanza de la fraternidad durante 40 años y de pronto un día ¡a los 40!, se desayuna con que los hombres son unas fieras". Gardel: "Pero dice cosas amargas". Discépolo: "Carlos, no pretenderás que diga cosas divertidas, un hombre que ha esperado 40 años para desayunarse".
Discépolo nació en Buenos Aires el 27 de marzo de 1901 y allí falleció el 23 de diciembre de 1951.
A pesar de haberse iniciado en el teatro, sus éxitos y por ende su fama los logró en la canción; éxitos que se mantendrán por siempre en el favor del pueblo.
Hijo de Santos Discépolo, músico del 900 nacido en Nápoles y autor de algunos tangos ("No me Empujes, Caramba!" el más popular), y hermano de Armando Discépolo, uno de los grandes del teatro argentino, elevó la jerarquía del apellido con tangos inmortales.
Debutó como actor en la obra "El Chueco Pintos" de Armando Discépolo y Rafael José de Rosa, estrenada por Roberto Casaux en el teatro "Apolo" el día 22 de octubre de 1917.
Al año siguiente estrenó su primera obra teatral, "El Duende" escrita con Mario Folco, en el teatro "Nacional" el 3l de julio de ese año 18 con la compañía Vittone-Pomar. En períodos intercalados dio luego "Wunder Bar", "Caramelos Surtidos", "¡Blum!", "El Hombre Solo", "El señor Cura", "Día Feriado", "El Organito" (éste con su hermano), y otras.
Colaborando, actuando o dirigiendo para el cine estuvo en "El Alma del Bandoneón", "El Pobre Pérez", "Mateo", "Cuatro Corazones", "Melodías Porteñas", "Confesión", "Caprichosa y Millonaria", "El Hincha", "Yo no Elegí mi Vida", "Fantasmas en Buenos Aires", "Un Señor, Mucamo", "Cándida la Mujer del Año", "En la Luz de una Estrella".
Dirigió la orquesta que amenizó los primeros bailes de carnaval del teatro "Colón" (1932) y por radiotelefonía popularizó el personaje de "Mordisquito".
En 1925 escribe su primer tango, "Bizcochito", que estrena Carlos Marambio Catán en el teatro "Nacional" en la obra de José A. Saldías "La Porota"; tango que no tuvo éxito alguno, por eso se dice que el titulado "¿Qué Vachaché?" es el primero que hizo. Pero su formidable pegada de 1928 con "Esta Noche me Emborracho", lo sacó del anonimato y "encarrilado" en el grotesco obtuvo éxitos que ni el más avesado autor hubiera imaginado crear.
Carlos Gardel, su amigo de tantas horas, llevóle al surco del disco "¿Qué Vachaché?", "Esta Noche me Emborracho", "¡Yira, Yira!", "¡Chorra!", "¡Victoria!", "Secreto", "Confesión", "Malevaje", con música de Filiberto, "Sueño de Juventud" (vals) y cantó "El Carrillón de la Merced" (con Le Pera) y "¡Justo el 31!" (con Ray Rada).
También hizo "Tres Esperanzas", "Soy un Arlequín", "¿Qué Sapa Señor?", "Alguna Vez", el formidable "Cambalache", "Desencanto", "Martirio", "Tormenta" "Infamia", "¡Uno!", "Canción Desesperada", "Cafetín de Buenos Aires", "Noche de Abril" (zamba), la mayoría suyas totalmente; "Sin Palabras", "El Alma del Bandoneón", "Condena" y otras hechas en colaboración con Luis César Amadori, F. García Jiménez, Marianito Mores, Francisco Pracánico.
Su primera incursión cinematográfica la realizó junto a Carlos Gardel en 1930, en los cortos donde el gran Carlitos incluye su mejor tango, "¡Yira, Yira!", y mantiene con él un diálogo interesante cuyo texto es más o menos así: "Decíme Enrique. ¿Qué has querido hacer con el tango «¡Yira, Yira!»?, pregunta Gardel. El contesta: "¿Con «¡Yira, Yira!»? Una canción de soledad y esperanza". Gardel: "Hombre... Así lo he comprendido yo". Discépolo: "Por eso es que lo cantás de una manera admirable". Gardel: "Pero el personaje es un hombre bueno. ¿Verdad?" Discépolo: "Sí; es un hombre que ha vivido la bella esperanza de la fraternidad durante 40 años y de pronto un día ¡a los 40!, se desayuna con que los hombres son unas fieras". Gardel: "Pero dice cosas amargas". Discépolo: "Carlos, no pretenderás que diga cosas divertidas, un hombre que ha esperado 40 años para desayunarse".
Discépolo nació en Buenos Aires el 27 de marzo de 1901 y allí falleció el 23 de diciembre de 1951.
Que el mundo fue y será
una porquería, ya lo sé.
En el quinientos seis
y en el dos mil, también.
Que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos,
contentos y amargaos,
barones y dublés.
Pero que el siglo veinte
es un despliegue
de maldá insolente,
ya no hay quien lo niegue.
Vivimos revolcaos en un merengue
y en el mismo lodo
todos manoseados.
Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor,
ignorante, sabio o chorro,
generoso o estafador...
¡Todo es igual!
¡Nada es mejor!
Lo mismo un burro
que un gran profesor.
No hay aplazaos ni escalafón,
los ignorantes nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición,
da lo mismo que sea cura,
colchonero, Rey de Bastos,
caradura o polizón.
¡Qué falta de respeto,
qué atropello a la razón!
Cualquiera es un señor,
cualquiera es un ladrón...
Mezclao con Stravisky
va Don Bosco y La Mignon,
Don Chicho y Napoleón,
Carnera y San Martín...
Igual que en la vidriera
irrespetuosa
de los cambalaches
se ha mezclao la vida,
y herida por un sable sin remache
ves llorar la Biblia
junto a un calefón.
Siglo veinte, cambalache
problemático y febril...
El que no llora no mama
y el que no afana es un gil.
¡Dale, nomás...!
¡Dale, que va...!
¡Que allá en el Horno
nos vamo’a encontrar...!
No pienses más; sentate a un lao,
que ha nadie importa si naciste honrao...
Es lo mismo el que labura
noche y día como un buey,
que el que vive de los otros,
que el que mata, que el que cura,
o está fuera de la ley...
una porquería, ya lo sé.
En el quinientos seis
y en el dos mil, también.
Que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos,
contentos y amargaos,
barones y dublés.
Pero que el siglo veinte
es un despliegue
de maldá insolente,
ya no hay quien lo niegue.
Vivimos revolcaos en un merengue
y en el mismo lodo
todos manoseados.
Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor,
ignorante, sabio o chorro,
generoso o estafador...
¡Todo es igual!
¡Nada es mejor!
Lo mismo un burro
que un gran profesor.
No hay aplazaos ni escalafón,
los ignorantes nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición,
da lo mismo que sea cura,
colchonero, Rey de Bastos,
caradura o polizón.
¡Qué falta de respeto,
qué atropello a la razón!
Cualquiera es un señor,
cualquiera es un ladrón...
Mezclao con Stravisky
va Don Bosco y La Mignon,
Don Chicho y Napoleón,
Carnera y San Martín...
Igual que en la vidriera
irrespetuosa
de los cambalaches
se ha mezclao la vida,
y herida por un sable sin remache
ves llorar la Biblia
junto a un calefón.
Siglo veinte, cambalache
problemático y febril...
El que no llora no mama
y el que no afana es un gil.
¡Dale, nomás...!
¡Dale, que va...!
¡Que allá en el Horno
nos vamo’a encontrar...!
No pienses más; sentate a un lao,
que ha nadie importa si naciste honrao...
Es lo mismo el que labura
noche y día como un buey,
que el que vive de los otros,
que el que mata, que el que cura,
o está fuera de la ley...
lunes, 14 de junio de 2010
Juan Manuel de Rosas fue un político argentino, gobernador de Buenos Aires en los períodos 1829-1832 y 1835-1852. Amado por sus seguidores, y temido y odiado por sus opositores, quienes lo llamaron tirano y dictador. Lo cierto es que estuvo en el poder por más de 20 años, con facultades extraordinarias otorgadas por la legislatura provincial, tratando de ordenar el país contra la anarquía política.
José Francisco de San Martín (Yapeyú, Argentina, 25 de febrero de 1778 - Boulogne-sur-Mer, Francia, 17 de agosto de 1850) fue un militar argentino cuyas campañas fueron decisivas para las independencias de la Argentina, Chile y el Perú.
A los siete años viajó a España y con el tiempo se unió a los ejércitos españoles que combatían la dominación napoleónica de la Península, participando en las batallas de Bailén y La Albuera. En 1812, tras una escala en Londres, partió a Buenos Aires, en donde se le encomendó la creación del Regimiento de Granaderos a Caballo (que hoy lleva su nombre), que resistió un ataque realista durante el Combate de San Lorenzo. Luego reforzó el Ejército del Norte.
Desde la ciudad de Mendoza inició su plan para la liberación definitiva de Sudamérica: tras crear al Ejército de los Andes cruzó con el mismo la cordillera de los Andes y liberó Chile, en las batallas de Maipú y Chacabuco. Tomando bajo su control los barcos chilenos, atacó el centro del poder español en sudamérica, la ciudad de Lima, que declaró su independencia en 1821. Se encontró en Guayaquil con Simón Bolívar, y tras dicha entrevista le cedió su ejército y la meta de finalizar la liberación del Perú. San Martín partió a Europa, y murió el 17 de agosto de 1850.
Junto con Bolívar es considerado el libertador más importante de Sudamérica de la colonización española. En la Argentina se lo reconoce como el Padre de la Patria y se lo considera un héroe y prócer nacional. En el Perú, se lo reconoce como libertador de aquel país, con los títulos de «Fundador de la Libertad del Perú», «Fundador de la República» y «Generalísimo de las Armas». En Chile su ejército le reconoce el grado de Capitán General.
A los siete años viajó a España y con el tiempo se unió a los ejércitos españoles que combatían la dominación napoleónica de la Península, participando en las batallas de Bailén y La Albuera. En 1812, tras una escala en Londres, partió a Buenos Aires, en donde se le encomendó la creación del Regimiento de Granaderos a Caballo (que hoy lleva su nombre), que resistió un ataque realista durante el Combate de San Lorenzo. Luego reforzó el Ejército del Norte.
Desde la ciudad de Mendoza inició su plan para la liberación definitiva de Sudamérica: tras crear al Ejército de los Andes cruzó con el mismo la cordillera de los Andes y liberó Chile, en las batallas de Maipú y Chacabuco. Tomando bajo su control los barcos chilenos, atacó el centro del poder español en sudamérica, la ciudad de Lima, que declaró su independencia en 1821. Se encontró en Guayaquil con Simón Bolívar, y tras dicha entrevista le cedió su ejército y la meta de finalizar la liberación del Perú. San Martín partió a Europa, y murió el 17 de agosto de 1850.
Junto con Bolívar es considerado el libertador más importante de Sudamérica de la colonización española. En la Argentina se lo reconoce como el Padre de la Patria y se lo considera un héroe y prócer nacional. En el Perú, se lo reconoce como libertador de aquel país, con los títulos de «Fundador de la Libertad del Perú», «Fundador de la República» y «Generalísimo de las Armas». En Chile su ejército le reconoce el grado de Capitán General.
Mariano Moreno (Buenos Aires, 23 de septiembre de 1778 - alta mar, 4 de marzo de 1811), fue un abogado, periodista y político de las Provincias Unidas del Río de la Plata, actual Argentina. Tuvo una participación importante en los hechos que condujeron a la Revolución de Mayo, y una actuación decisiva como secretario de la Primera Junta, resultante de la misma.
Mariano Moreno (Buenos Aires, 23 de septiembre de 1778 - alta mar, 4 de marzo de 1811), fue un abogado, periodista y político de las Provincias Unidas del Río de la Plata, actual Argentina. Tuvo una participación importante en los hechos que condujeron a la Revolución de Mayo, y una actuación decisiva como secretario de la Primera Junta, resultante de la misma.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)